
Un profesor de la Universidad de Stanford recomienda una técnica sencilla basada en movimientos oculares para facilitar el sueño y reducir la ansiedad nocturna, especialmente en personas con pensamientos acelerados antes de dormir.
La Fundación del Sueño de Estados Unidos aconseja descansar entre siete y nueve horas diarias; sin embargo, estudios revelan que el 31 % de los adultos duerme menos de lo recomendado, lo que impacta en la salud, el estado de ánimo, la concentración y la memoria, además de elevar el riesgo de accidentes. En países como Argentina, el promedio de sueño nocturno es de 6,6 horas, una hora menos que hace 50 años y dos menos que hace un siglo.
La falta crónica de descanso no solo provoca cansancio: también se asocia con diabetes, hipertensión, obesidad, accidentes cerebrovasculares, depresión y trastornos cardíacos y renales. Asimismo, la somnolencia al volante puede generar efectos comparables a la ingesta de alcohol, incrementando el riesgo de siniestros viales.
Según el especialista de Stanford, los movimientos oculares ayudan a que el cerebelo y el sistema vestibular pasen de un estado de alerta constante a uno de relajación, permitiendo “olvidarse” de la posición del cuerpo y facilitar la conciliación del sueño. Esta estrategia resulta útil para quienes sienten que su mente “no se apaga” por la noche.
El experto explica que no es efectivo ordenar a la mente que deje de pensar o que se duerma, ya que el sistema nervioso autónomo no responde así. En cambio, darle una tarea simple como estos movimientos puede ayudar a disminuir la hiperactividad mental y favorecer un descanso reparador.
📎 Fuente: Infobae
