San Valentín suele asociarse con detalles, cenas y regalos, pero también puede convertirse en un detonante silencioso de conflictos financieros en pareja.
Uno de los principales responsables es el llamado gasto hormiga: pequeñas compras cotidianas que parecen inofensivas, pero que, acumuladas, afectan seriamente el presupuesto común y la armonía emocional.
Según especialistas este tipo de consumo suele ser impulsivo y emocional, lo que lo vuelve especialmente sensible dentro de las relaciones afectivas.
Fuente: FM Mundo
