Aunque para muchos se trata solo de una preferencia personal, especialistas señalan que el momento del baño también puede tener implicaciones para la salud y la higiene diaria.
Quienes prefieren la ducha matutina aseguran que el agua caliente al despertar ayuda a activarse, sentirse más frescos y comenzar el día con mayor energía. En cambio, los que optan por bañarse antes de dormir argumentan que así eliminan la suciedad acumulada durante la jornada antes de acostarse.
A lo largo del día, en la piel se acumulan sudor, grasa, polvo, polen y otros contaminantes del ambiente. Si no se eliminan antes de ir a la cama, estos residuos pueden transferirse a las sábanas y a la funda de la almohada.
Además, la piel humana alberga millones de bacterias que se alimentan de las secreciones naturales del cuerpo. Aunque el sudor no tiene olor por sí mismo, ciertos compuestos generados por bacterias pueden provocar el mal olor corporal.
Por esta razón, algunos expertos consideran que ducharse por la noche puede resultar más higiénico. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la elección depende del estilo de vida de cada persona y de sus hábitos diarios.
Fuente: BBC
