En su momento, Michael Jackson expresó públicamente su descontento con la producción, al considerar que algunas escenas se burlaban de episodios sensibles de su vida personal y afectaban su imagen.
Años más tarde, el llamado «Rey del Pop» pasó a tener una participación indirecta en los ingresos generados por parte del catálogo musical de Eminem, luego de que la empresa Sony/ATV, de la que Jackson era copropietario, adquiriera la editorial Famous Music, propietaria de derechos sobre varias canciones del rapero.
Este episodio volvió a viralizarse como un ejemplo de cómo una disputa artística terminó derivando en una inesperada conexión dentro de la industria musical.
📎 Fuente: cariolisima
