El equipo cautivó a los seguidores con su ya característico «remo vikingo», una celebración que se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la competición. Tras su regreso al país, más de 90.000 personas, junto al príncipe de Noruega, recibieron a los jugadores para repetir este emblemático gesto en una multitudinaria bienvenida.
La histórica recepción reflejó el orgullo de toda una nación por un equipo que, más allá de los resultados, dejó una huella imborrable por su entrega, sentido de pertenencia y conexión con la afición.
📎 Fuente: Golazo.
