Lo que en ese momento fue una actuación especial entre dos artistas en ascenso terminó convirtiéndose en uno de los momentos más icónicos del festival, recordado por los fanáticos de la música electrónica y el pop.
La energía de Garrix junto a la potente interpretación vocal de Dua Lipa provocó la euforia del público, consolidando una colaboración que posteriormente se transformó en un éxito mundial.
Con el paso de los años, este encuentro en el escenario es visto como un instante histórico que reunió a dos futuras superestrellas en pleno crecimiento artístico.
📎 Fuente: Archivo / Coachella
